La reputación institucional es la confianza que la ciudadanía tiene en un organismo público, por lo que hace y por lo que se cuenta de él. También cuenta la de la prensa y la de otras instituciones. En un ayuntamiento se juega en cosas concretas: la cola del registro, el estado del polideportivo, la respuesta a una queja o una noticia sobre un contrato.
Se diferencia de la reputación de una empresa en lo que está en juego. Un vecino no elige ayuntamiento como elige una tienda: lo que se pierde no son ventas, es confianza. Que crea lo que publica la institución, que use sus canales oficiales y que no caiga en una web que se hace pasar por ella.